Nota: Profesor Humberto Guglielmin. –
Estamos ante una creencia popular similar a la de la Difunta Correa; ellas representan el sincretismo religioso de dos importantes regiones del país, Cuyo y el Litoral. Ambas expresiones tienen un muy alto poder de convocatoria popular. A solo eso se limita la similitud.
LA HISTORIA
Es, como en el caso de la Difunta Correa, una versión muy difusa e imprecisa. Habla de un peón rural correntino llamado Antonio Mamerto Gil Núñez, hijo de José Gil y Encarnación Núñez, nacido el 12 de agosto de 1847 en la localidad de Mercedes, provincia de Corrientes. Se dice que en su juventud era fiestero, gustaba de los bailes y
de las fiestas, en las cuales llamaba la atención por su habilidad como bailarín. Se dice que tenía una mirada que fulminaba a las mujeres bonitas, que en forma inevitable caían rendidas ante sus galanterías. Sobrevivir en este ambiente conflictivo, lo obligó a ser diestro y temido por la rapidez para manejar el facón. Era, además, devoto de espíritus de la tierra guaraní y de San La Muerte.
Una de las versiones, dice que su debilidad por las mujeres lo llevó a cometer la imprudencia fatal de enamorar a una joven viuda adinerada, que también era pretendida por el ardiente comisario del lugar. Solo le quedó la alternativa de escapar con ella perseguido por sus hermanos y por el comisario.
LA GUERRA DE LA TRIPLE ALIANZA
Hacia 1864 comienza la llamada Guerra de la Triple Alianza entre Brasil, Argentina y Uruguay contra Paraguay. Fue una guerra injusta y sangrienta, a la que Argentina, gobernada por Bartolomé Mitre, fue arrastrado por Brasil a cambio de promesas políticas y territoriales imaginarias que halagaban su vanidad.
En esa guerra corrió demasiada sangre. Paraguay perdió entre 150.000 y 200.000 hombres, el 70% de su población masculina. Varias de las batallas habidas terminaban con saldos macabros de 10.000 o 12.000 hombres entre muertos y heridos. Se estima que Argentina tuvo unos 30.000 muertos y eso obligaba al Ejército a proceder a levas forzadas de hombres jóvenes.
Según una de las versiones de la leyenda: el Gauchito Gil habría sido uno de los capturados para mandar al frente de esa guerra que consumía vorazmente sus hombres. Ya en Paraguay, el dios guaraní Ñandeyara se le apareció en sueños y le dijo que no acepte derramar sangre de hermanos paraguayos, y por eso decidió desertar y volver al pago de Mercedes. Otra versión afirma que fue reclutado para luchar en el bando federal (cuyo color distintivo es el rojo), en el marco de la guerra civil contra los unitarios. Un ángel en este caso, durante el sueño le habría recomendado que deserte, para no derramar sangre de hermanos.
Una vez en la zona de Mercedes, recomenzó su vida turbulenta haciendo correrías para robar a viajeros o estancieros ricos, y entregar parte del botín a los peones de campo entre los que se movía, conducta que le mereció gran popularidad y, al mismo tiempo, la protección de la peonada. En las frecuentes peleas en las que se veía envuelto, solía contar con la ayuda desequilibrante de San La Muerte y Santa Catalina.
Fue también una especie de caudillo justiciero que castigaba a quienes abusaban de su poder contra los humildes. Le atribuyeron también poderes sobrenaturales para sanar las dolencias físicas de quienes le pedían ayuda. Cometió sin embargo un error fatal, enamorar y llevarse a la muchacha que era la prometida del comisario. Estas conductas fuera de la ley, y su condición de desertor del ejército lo convirtieron en el hombre más buscado por las partidas militares de la campaña, y por el comisario.
El Gauchito Gil sabía que lo perseguían, pero no se echó atrás. En la zona por la que se movía era muy popular una fiesta que se celebra cada día 6 del mes de enero, coincidiendo con la recordación de la visita de los Reyes magos al Niño Jesús recién nacido. La leyenda da a entender que uno de esos Reyes se llamaba Baltazar, que habría sido de piel negra y que, por esa razón, se lo consideraba el santo protector de los negros. En este tiempo, esta fiesta era muy popular en esa zona de Corrientes y fue el motivo para que el Gauchito Gil, con dos de sus amigos, se prendieran ruidosamente al baile y la jarana de esa fiesta.
El día siguiente a la fiesta de San Baltazar del año 1874, una partida de la policía los sorprende durmiendo miserablemente una calurosa siesta, con la que pretendían reponerse de los excesos etílicos de la noche pasada. Cuando el ruido de los caballos de la partida los despertó comenzó una balacera que terminó con la vida de los dos amigos del Gauchito. Él no murió gracias a que tenía un amuleto de San La Muerte que hacía que las balas rebotaran, y le permitieran escapar.
La leyenda cuenta que más tarde fue detenido por otra partida policial y no quiso ofrecer resistencia. La idea de la partida era llevarlo a Goya para que la Justicia se encargue de él, pero, a pocos kilómetros de Mercedes, para evitar que se escape, el sargento que la comandaba decidió colgarlo cabeza abajo en un árbol y matarlo. Nadie de la tropa, compuesta de paisanada humilde, se habría animado a degollarlo, lo que obligó al sargento a hacerlo personalmente. La leyenda cuenta que la sangre escapó masivamente de su cuello, y que la tierra se la bebió de inmediato en un solo sorbo.
Las acusaciones que le habían hecho ante la Justicia por sus delitos habían avanzado y era inminente la sentencia, que sería absolutoria; sin embargo, el sargento no había querido esperarla. Antes de su decapitación el Gauchito Gil le habría dicho al sargento (según otros un coronel) que lo iba a decapitar, que él era inocente, y que “la sangre de un inocente(él) curaría a oro inocente (el hijo de su asesino)”. Cuando el sargento, o militar, llegó a su casa, encontró a su hijo gravemente enfermo y, acordándose de las palabras del Gauchito Gil antes de morir, montó a su hijo en su caballo y a toda velocidad se dirigió al lugar donde lo había degollado, y tomando la tierra todavía impregnada de la sangre del Gauchito Gil la distribuyó sobre cuerpo de su hijo, que de inmediato se curó. Este habría sido su primer milagro. La noticia de este prodigio se extendió rápidamente por toda la zona y la gente comenzó a ir al lugar de su muerte para pedirle los más variados favores.
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A unos 8 km de la ciudad correntina de Mercedes, en el lugar donde habría sido ejecutado está el principal de santuario dedicado al Gauchito Gil. Cada año pasan por ahí más de 300.000 personas. Los días 8 de enero, aniversario del día en que fue ejecutado, la concurrencia es particularmente grande. Aunque a sus espaldas tiene una cruz, la iglesia católica rechaza considerarlo una persona santa.
El lugar donde descansarían sus supuestos restos, está envuelto en el misterio. Mientras algunos defienden que nunca existieron porque todo es una fábula, otros afirman que en su momento fueron enterrados en el antiguo cementerio de Mercedes, que coincidiría con lo que hoy es una plaza, pero que cuando se tendieron las obras sanitarias de la ciudad fueron trasladados al nuevo emplazamiento del cementerio y puestos en una fosa al igual que el caso de la Difunta Correa existen a lo largo de las rutas del país, pequeñas capillitas con banderas y cintas rojas, que evocan la sangre que derramó al morir y su pasado de soldado federal; estas capillitas están no solo a lo largo de las rutas argentinas sino también en algunos caminos de los países limítrofes.
OBSERVACIONES
A diferencia de la Difunta Correa, en cuya supuesta vida no hubo nada objetable, en la vida del Gauchito Gil sí existen objeciones morales que no permiten que sea tomado como modelo de vida cristiana como pretenden algunos:
*Le rendía culto a San La Muerte, explícitamente condenado por la Iglesia; en muchas de sus capillitas aparecen ambas figuras asociadas.
*Su real existencia no puede ser corroborada por ninguna prueba documental, por lo que no pasaría de ser una leyenda popular más.
* Con las inevitables excepciones, las personas que le rinden culto no lo relacionan con el cristianismo.
* Era asaltante de caminos y ladrón de estancias, en las que robaba para repartirlo entre la peonada pobre, una especie de Robin Hood criollo. ¿Era cuatrero porque no le gustaba trabajar? Cuando murió tenía 31 años, ya no era un gauchito que no sabía diferenciar el bien del mal.
* En las fiestas de pulpería y de San Baltazar, al Gauchito le gustaba beber mucho alcohol y escaparse con alguna muchacha; si las cosas se le complicaban, salía del trance y se perdía en el horizonte gracias a su facón rápido y certero.
* Cualquier cosa que se afirme sobre la supuesta vida del Gauchito Gil, tiene el mismo fundamento que la afirmación exactamente opuesta, o sea, ninguno. La falta de historia, se suple con fantasías.
*Se estima que a lo largo de todo el año pasan por su santuario de Mercedes entre 250 y 300.000 seguidores.
*Se lo suele llamar de diversas maneras: “el santo de los pobres”, “el santo de los delincuentes”, “el santo de los camioneros”, “el santo rutero”.
*Algunos lo quieren Santo, pero es santo quien practica las virtudes cristianas en un grado admirable, cosa que no sucede en este caso. Su figura no conduce a Jesús. Creerlo intercesor ante Dios, es un camino equivocado. El mal no es camino al Bien. En sus capillitas solo se ven cigarrillos, porros, alcohol… en sus fiestas, en Corrientes, algunos se emborrachan o salen a robar a los ricos, porque eso era lo que hacía el Gauchito.
FORMAS DE CULTO
Los que pasan frente a una de sus capillitas ubicadas a la vera de los caminos suelen tocarle la bocina (algunos dicen que no hacerlo les podría traer mala suerte) o acercarse a esas capillitas para pedirle favores como si se tratara de un amigo, le ponen una cintita roja con la inscripción “Gracias Gauchito”, le prenden una vela, le dejan algunos cigarrillos o lo convidan con unos tragos de vino; el resto del vino lo dejan para que alguien se lo pueda tomar.
En algunos santuarios, junto con la imagen del Gauchito está la de San La Muerte, la Virgen de Luján, Lemanjá (la diosa africana más importante de la religión Yoruba, y madre de los peces) San Cayetano, Ceferino, la Virgen de Guadalupe, etc., un verdadero cajón de sastre. Uno de sus santuarios más grandes fue fundado por un paraguayo que trabajaba de cartonero; está en el barrio Padre Mugica y atrae muchísimo público. La figura del Gauchito con boleadoras en la mano, pañuelo rojo en la frente, cabello muy largo, chiripá y una cruz roja a sus espaldas recién comenzó a imponerse entre los años 1960 y 1970; existen también representaciones parecidas.
EXPANSIÓN DE SU CULTO
Varios fueron los factores que lo explican: a) la crisis económica entre los años 1.990 y 2.000 produjeron fuertes movimientos de población desde el Litoral, hacia las grandes ciudades, y con ellos llegó el Gauchito. b) la llamada ruta del Mercosur que une Argentina, Paraguay y Brasil pasa por la localidad de Mercedes, donde está el centro del culto al Gauchito, y los camioneros al ver el despliegue de banderas y cintas rojas del Gauchito comenzaron a interesarse y tomarlo como protector, y al igual que con la Difunta Correa, comenzaron a difundir su culto. c) la más importante razón que explica la expansión de su culto es, sin dudas, la escasa o nula formación religiosa de la gente, en particular entre los menos beneficiados económica y culturalmente.
La verdadera religiosidad debería ser depurada de elementos extraños. Los actos son buenos o malos en sí mismos, prescindiendo de la persona que los haga. No hay forma de justificar el robo, por más que lo haga el Gauchito.
Nota: Profesor Humberto Guglielmin
guglielmin.humberto@live.com