APUNTES SOBRE DIOS – Parte 9 NIETZSCHE – EL SUPERHOMBRE

Nota: Profesor Humberto Guglielmin. –

En la nota anterior vimos que según Federico Nietzsche (Alemania, 1844/1900) el hombre, para liberarse de las cadenas que lo ataban a los mandamientos de Dios y sentirse libre, decidió darle muerte. De esta manera se recuperaba la libertad moral y se podía estar en condiciones de enfrentar virilmente absolutamente todas las realidades, incluida la muerte. Ya libres de Dios y de esperanzas sobrenaturales, el nuevo hombre que sobrevendría tendría que aferrarse a la tierra, y dar origen a un tipo de hombre absolutamente autosuficiente en todos los campos del saber y del actuar, el Superhombre.

Protágoras (490-420 A.C. aprox.) había afirmado que el hombre es la medida de las cosas; la realidad, la verdad y los valores no tienen más peso que el que el hombre quiere darle; en este mundo todo depende de la percepción que el hombre haga de las cosas, nada es objetivo y absoluto. Protágoras lo había deslumbrado, y coincidía con él en que el hombre era quien debía dar el sentido a las cosas a través de su voluntad de poder.
Respecto a las características que debía tener el Superhombre con el que soñaba, Nietzsche guarda una prudente ambigüedad, evita dar detalles concretos; prefiere neblinosas expresiones de deseo.
El Superhombre debía estar más allá de la racionalidad; debía despreciar todos los valores morales cristianos y vivir en forma dionisíaca, con reglas que él mismo establecería; se burlará de todas las filosofías y sistemas teóricos. Pensaba que el hombre actual es solo una etapa en el tránsito entre la bestia de la que ha salido, hacia el deseado Superhombre.
*La distancia que separa al hombre del Superhombre es similar a la que existe entre el simio y el hombre actual:
“Y así habló Zarathustra al pueblo: “yo os enseñaré qué es el Superhombre. El hombre es algo que debe ser superado. ¿Qué habéis hecho para superarlo? Todos los seres, hasta hoy, han creado algo que iba más allá de ellos mismos, y vosotros en cambio queréis ser la marea baja de esta gran oleada y volver a ser bestias antes que superar al hombre. ¿Qué es el mono para el hombre? Algo que hace reír o que provoca un doloroso sentimiento de vergüenza. Lo mismo será el hombre para el Superhombre: motivo de risa o de dolorosa vergüenza.”
* El tránsito hacia el Superhombre supone un salto evolutivo de la naturaleza del hombre:
“Habéis recorrido el camino que va del gusano al hombre, pero todavía queda en vosotros mucho de gusano. Una vez fuisteis monos, y también hoy el hombre es más mono que cualquier mono del mundo. Hasta el más sabio de entre vosotros no es más que un ser híbrido, a medias entre la planta y el espectro… El Superhombre, he ahí el verdadero sentido de la tierra. Que vuestra voluntad diga: que el Superhombre se convierta en el sentido de la tierra.”
*La tierra y sus valores deben sustituir a Dios y a las religiones:
“…Sed fieles a la tierra y no creáis en quienes os hablan de esperanzas ultraterrenas! Son manipuladores de venenos, lo sepan o no… Tiempo atrás, el pecado contra Dios era el peor sacrilegio, pero hoy, Dios ha muerto, y por eso han muerto también estos seres sacrílegos. Pecar contra la tierra, he ahí lo más terrible que se pueda hacer hoy.” Al hablar de la tierra, Nietzsche no habla de ecología, sino de la única opción que queda al hombre luego del rechazo de toda esperanza en lo supra terrenal; sin Dios, la vida terrena debe convertirse en la única realidad y aferrarse a ella.
*Para hacer posible la aparición del Superhombre es necesario atender los reclamos del cuerpo y de los instintos:
“… ¿Qué os dice el cuerpo a propósito de vuestra alma? ¿No es ella pobreza, suciedad y un miserable bienestar? En verdad, el alma no es más que un sucio río. Hay que ser mar para acoger en si un río tan sucio sin volverse impuro… el Superhombre es precisamente ese mar en el que vuestro gran desprecio se puede perder. La hora en la que vuestra felicidad os dará náuseas, y también vuestra razón y vuestra virtud.”
*El Superhombre desprecia la búsqueda de la felicidad, la racionalidad y la moral.
“¡Qué me importa mi felicidad! Ella no es sino pobreza y suciedad, y un miserable bienestar. Pero mi felicidad debería justificar mi propia existencia” … “¡Qué me importa mi razón! ¿Tiene ella acaso hambre de saber, como el león de alimento? ¡Ella es pobreza, suciedad y un miserable bienestar!… ¡Qué me importa mi virtud! Aún no me ha tornado airado. ¡Cuán cansado estoy de mi Bien y de mi Mal! ¡Todo ello es pobreza y suciedad, y un miserable bienestar!

*El Superhombre desprecia la justicia, la compasión y la piedad. Ama la victoria y la ausencia de límites:
“Es la hora en que diréis: ¡Qué me importa mi justicia! … ¡Qué me importa mi compasión! ¿No es la piedad la cruz en la que fue clavado el que amó a los hombres? Pero mi piedad no es una crucifixión… ¡No es vuestro pecado, no, sino que es vuestra moderación la que clama venganza al cielo, la avaricia que conserváis en vuestros propios pecados! ¿Dónde está el relámpago que debe lameros con su lengua?” …
*El hombre es un ser en tránsito:
“Zarathustra, sin embargo, miró al pueblo y se asombró. Después, habló de este modo: “El hombre es una cuerda anudada al animal y al Superhombre, una cuerda tensada sobre el abismo. Un peligroso ir de un lado al otro, una peligrosa mitad del camino, un peligroso mirar atrás, un peligroso temblar y estar detenido”.
*En otros aforismos Nietzsche afirma que la destrucción de todos los valores del pasado es imprescindible para hacer posible la aparición del Superhombre, que los viejos valores deberán ser sacrificados porque el Superhombre será quien decida cuales deben ser los nuevos valores, que el Superhombre vive el presente y el futuro sin distraerse con esperanzas vanas en el más allá.
*También afirma “Yo amo a todos aquellos que son como pesadas gotas que caen una a una de una negra nube sobre el hombre: ellos anuncian que está por llegar el rayo y perecen como anunciadores. Ved: yo soy el anunciador del rayo, soy una de esas gotas que caen de la nube. Ese rayo se llama Superhombre.”
En síntesis: deben ser eliminados los débiles y los vencidos, no hay deber moral alguno para con ellos. El Superhombre es quien debe crear los nuevos valores morales y debe obrar conforme a ellos ya que sus actos estarán “más allá del bien y del mal”. Respecto a la muerte, pensaba que no se la debía enfrentar con temor, sino como un buen motivo para vivir la vida con una intensidad tal, que la muerte pueda constituir el final victorioso que espera al superhombre. (Nietzsche, cuando le tocó enfrentarla, estuvo muy lejos de esperarla en forma desafiante) No habiendo Dios, la muerte debía tomarse como el punto final absoluto pues nada existe en el más allá.
¿Es posible el nacimiento de un hombre nuevo, diferente, y cualitativamente superior al actual? ¿El Superhombre con el que Nietzsche soñaba sustituir la ausencia de Dios, era la quimera de un delirante? Fiel a su estilo, nunca quiso, nunca pudo, avanzar en detalles concretos sobre el camino a recorrer para llegar al Superhombre. Solo nos da algunos datos de lo que no debía ser, pero… pateó con fuerza un hormiguero en el momento más inadecuado; no eran años para hablar de la venida del Superhombre.

Si Nietzsche no dio mayores detalles sobre lo que concretamente iba a ser el Superhombre, sí lo darían otros. De la mano de Bismarkc (1815-1898), Alemania estaba avanzando fuertemente en su proceso de unificación, cosa que alarmaba fuertemente al emperador de Francia Napoleón III. El proceso de unificación de Alemania estaba despertando un orgullo de ser alemán. De ese orgullo se habían contagiado muchas personalidades, entre ellas el genial músico Richard Wagner, que comenzó a exaltar la superioridad germánica a través de la innegable belleza de sus óperas.
El nacionalismo alemán recibió un enorme impulso luego de la apabullante victoria de Prusia sobre el imperio de Napoleón III. En el Salón de los Espejos, Guillermo I, delante de Bismarck y el Estado Mayor alemán, fue proclamado Kaiser de todos los estados alemanes unidos. Una tremenda humillación para la orgullosa Francia. Federico Nietzsche había participado en esta guerra, pero no se dejó llevar por la idea de que el resultado de la guerra era un reflejo de la superioridad del vencedor. Esta diferencia sería la causa de la ruptura de su amistad con Wagner.
En realidad, quien identificó el Superhombre con la raza germánica fue su hermana Elisabeth. A pesar de que algunos lo afirman, Federico Nietzsche nunca hubiera coincidido con las ideas del nazismo pues, había fallecido décadas antes de su aparición, y detestaba incluso el nacionalismo de Richard Wagner.

NUEVA GERMANIA
Elisabeth Nietzsche (1846-1935) fue la hermana menor de Federico, a quien siempre estuvo muy apegada. Tuvo una muy esmerada educación y era una ávida lectora y escritora. Se movía con toda naturalidad dentro del ambiente intelectual de la época y, al igual que Federico, solía frecuentar la casa de Richard Wagner, lugar donde se reencontró con Bernhard Förster, un maestro que había sido amigo de la infancia y adolescencia, y que había derivado hacia un fuerte antisemita y propagandista de la superioridad racial germánica. La relación entre Elisabeth y Förster fue el fin de la buena relación de Federico con su hermana, pues no aceptaba que ella apoyara esos delirios raciales.
Fue Richard Wagner el que convenció a Förster, de que para evitar la probable contaminación de la sangre germánica con la de la numerosa colectividad judía, debía sacarse de Alemania a grupos de familias germanas y trasladarlas a un lugar donde la contaminación no fuera posible, y así se conservara la pureza genética aria. El lugar elegido para este delirante proyecto sería Paraguay, que acababa de perder gran parte de su población masculina a consecuencia de la guerra de la Triple Alianza y necesitaba urgentemente repoblar el país. Elísabeth Nietzsche apoyó el proyecto de Förster y de Wagner, pero eso supuso la ruptura de relaciones entre los hermanos.
Entre 1883 y 1885 Föster hizo varios viajes en los que recorrió zonas del Paraguay buscando un lugar adecuado para la colonia que pensaba fundar. Creyó encontrarlo en una zona próxima al río Aguaraí, a unos 300 km al norte de Asunción. Allí había madera, agua, pesca, tierras aptas y, estaba relativamente cerca de San Bernardino, una colonia agrícola alemana ya existente. Negoció con el gobierno de Paraguay la propiedad de las tierras, y acordaron que serían entregadas en propiedad a los colonos si se lograba que en un lapso de 2 años se establecieran 140 familias alemanas. Conseguidas estas concesiones Förster volvió a Alemania, se casó con Elisabeth y el año 1887, junto con 14 familias y sus niños se embarcaron rumbo a América.

Apenas llegados comenzaron las dificultades. El Historiador paraguayo Fabián Chamorro se sorprende del lugar elegido para la colonia: “no sabemos porque eligió un lugar tan hostil. Hasta hace unos 10 años era difícil llegar”. El clima era durísimo, el calor insoportable, los mosquitos, las nuevas enfermedades, el tipo de suelos demandaba verdaderos agricultores y los llegados no lo eran, la gran distancia de Asunción, los problemas del desmonte, etc. Los comienzos fueron insoportablemente difíciles y las relaciones de los colonos con Förster y Elisabeth se fueron deteriorando seriamente. Esto hizo que Förster se fuera desentendiendo de la dirección del proyecto y todo iba quedando en manos de Elisabeth Nietzsche. Dos años después de fundada la colonia, Förster se suicidó, y Elisabeth, si bien intentó revitalizar el proyecto, en el año 1893, debido a la muerte de su madre, que era la que hasta su muerte cuidaba a su hermano Federico, gravemente enfermo, volvió definitivamente a Alemania desentendiéndose de los colonos que había llevado al Paraguay.
El proyecto racista de Förster y Elisabeth Nietzsche había fracasado miserablemente por poco realista. Hoy esa colonia es un tranquilo poblado rural de unos 5.000 habitantes, muchos de los cuales han perdido la identidad étnica y pueden hablar tanto el alemán como el castellano o el guaraní.

LOS HERMANOS NIETZSCHE Y EL NAZISMO
Cuando Elisabeth retornó a Alemania, su hermano caminaba con mucha dificultad y con bastón, su vista iba disminuyendo rápidamente, los dolores lo atormentaban, no razonaba bien, y era muy demandante. En el año 1900 falleció. Una de las primeras cosas que Elisabeth hizo luego de su muerte, fue conseguir la propiedad intelectual de absolutamente toda la obra de su hermano a la que comenzó a ordenar, editar y comentar. Una recopilación de fragmentos de Federico fue publicada con el título “La Voluntad de Poder”. Creó el Museo Nietzsche, escribió una biografía de Federico, y artículos donde interpretaba, mercantilizaba y, según muchos autores, falsificaba su pensamiento haciéndolo afín a la ideología Nazi. Elisabeth se afilió en el año 1918 al Partido Nacional del Pueblo Alemán, no al Partido Nazi, aunque la diferencia era solo de nombres. Fue sin embargo una ferviente partidaria de Hitler, a quien, en una bien documentada ceremonia realizada en el museo dedicado a su hermano, le regaló el bastón que Federico Nietzsche había usado en los últimos años de vida. Cuando falleció, Hitler fue a su funeral y derramó lágrimas “pour la galerie”.
Por sus trabajos sobre las obras de Federico fue cuatro veces nominada, inmerecidamente, al Premio Nobel de Literatura. A su funeral en 1935 asistió Hitler y buena parte de los jerarcas de su gobierno. Son muchos los que dicen que: a) los aportes de Federico Nietzsche a la lingüística son más significativos que sus verdaderos aportes a la filosofía. b) la popularidad de sus libros se debió al impulso que le dio a su lectura el gobierno nazi, al esfuerzo e inteligencia mercantil de su hermana y a la relación de continuidad que se estableció entre la idea del Superhombre y una supuesta “raza de hombres superiores”. c) en esos años de crecimiento explosivo del racismo y el antisemitismo, Elisabeth puso en boca de su hermano, falseándolo, lo que la gente de esos años quería oír.

Aunque muchos lo afirman, tal vez Federico Nietzsche no fue el filósofo del Nazismo, pero el nazismo estaba encantado con su doctrina del Superhombre, ese ser imaginario que se llevaría todo por delante y que predicaba que se debía aplastar a los débiles y a los vencidos. Si Nietzsche no quiso ser el filósofo del nazismo, el nazismo sí lo tomó como su filósofo para dar visos de respetabilidad a su doctrina racial y al exterminio de los supuestos seres inferiores.
Nietzsche fue el profeta que anunció que para Occidente Dios había muerto, y que por lo tanto el hombre quedaba solo, sin ningún ideal, sin creer en nada ni en nadie, y sin reglas morales a las que atenerse. Ausente Dios, el Superhombre soñado no se hizo presente y solo quedó la orfandad y el vacío. Federico Nietzsche, sabiéndolo o sin saberlo, encabezó el piquete de demolición de los valores tradicionales de Occidente; lo hizo añicos y lo dejó moralmente desarmado a merced del primero que quisiera ocuparlo; el que de inmediato se presentó fue el Islam, que viene decidido a forzar a Europa a acatar sin chistar su moral feroz y despiadada, y las costumbres arcaicas del desierto.

Nota: Profesor Humberto Guglielmin
guglielmin.humberto@live.com

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