¡¡¡SE VIENE EL PAPA NEGRO Y EL FIN DEL MUNDO !!! (Nota 1 de 2)

Nota: Profesor Humberto Guglielmin. –

LAS PROFECÍAS
La definición de profecía es muy abierta; en general se usa esta palabra solo dentro del campo religioso, y con menos frecuencia en el lenguaje común. Las profecías existieron y existen en todas las religiones, pero especialmente en el judaísmo y el cristianismo, y en todos los casos son de alguna manera predictivas.
La palabra profeta en griego significa “predicador” y se la relaciona con aquella persona que está convencida de ser el portador de un mensaje de Dios para comunicarlo a los hombres. En sentido más amplio, se usa para hurgar el futuro valiéndose de cualquier modo estimado válido, especialmente los sueños. También se usa para referirse a aquellos que dentro de las religiones animistas hacen el papel de sanador, guía, sacerdote etc.
El profeta cree estar en una relación de intimidad con Dios, de quien recibe mensajes que comunicará a los hombres. Esta intimidad suele darse cuando está en éxtasis religioso, luego del cual, lleno del espíritu divino se lanzará a transmitir el mensaje que cree haber recibido de parte de la divinidad. Es claramente, él mismo lo dice, el caso de Nostradamus; no hay ninguna prueba que lo sea el de Malaquías.
El adivinador, en cambio, augurará el cumplimiento futuro de deseos del presente, y leerá los signos que confirman o no su cumplimiento, en los astros (astrología, horóscopo), en el vuelo o en las entrañas de las aves (auspicios), en las manos (quiromancia), en las formas de las llamas de fuego (piromancia) etc. El adivinador no es equiparable al profeta.
Esta aclaración viene al caso porque, sistemáticamente, ante el fallecimiento de cada Papa, surgen las preguntas sobre si será el último Papa, si será negro o si se vendrá el tan temido fin de la presencia del hombre sobre el planeta Tierra. El origen de este temor viene de supuestas profecías atribuidas a Malaquías y/o a Nostradamus.
Muchos de los que aluden a Malaquías lo confunden con el profeta del Antiguo Testamento, y no lo es. El autor de las supuestas profecías sobre los últimos Papas es, o se le las atribuyen, a Malaquías de Armagh, arzobispo católico irlandés (1094-1148).
Sin embargo, todo este tema de las profecías está envuelto en una bruma nórdica, donde se mezclan la leyenda con la oscuridad, y por eso la Iglesia católica no les presta la menor atención y rechaza su credibilidad.
Quienes están muy interesados en desempolvarlas son algunos periodistas y medios que buscan protagonismo, afirmando cualquier tontería sobre el significado de profecías herméticas que solo ellos lograron aclarar. Aunque a algunos medios no les importa publicar estas tonterías, están quedando en ridículo ellos, burlándose de sus lectores y desprestigiando su noble profesión. Esta fuerte afirmación es válida, no tanto en el caso de Malaquías sino, especialmente, en el caso de Nostradamus, que veremos luego.

LAS PROFECÍAS DE MALAQUÍAS SOBRE LOS PAPAS
Nunca fueron hallados los originales de estas “profecías”, solo copias publicadas más de 400 años después de fallecido Malaquías. Lo que se le atribuye son 112 lemas o frases cortas en latín, que darían alguna característica descriptiva de cada Papa y que permitirían identificarlo a lo largo de la historia de los papas. La lista comienza con el Papa Celestino II (1143-1144), y termina con Petrus Romanus.
Luego de identificar a este Papa se puede leer una nota un tanto apocalíptica: “En la última persecución de la Santa Iglesia Romana, tendrá su sede Pedro el Romano, que apacentará sus ovejas en medio de muchas tribulaciones; tras las cuales, la ciudad de las siete colinas será destruida, y el juez tremendo juzgará al pueblo.” Este comentario sobre Pedro el Romano es del todo llamativo, ya que ninguno de los anteriores papas estuvo acompañado por comentario alguno a lo largo de toda la lista.
Es imposible establecer que esos lemas se deban aplicar por orden cronológico a los sucesivos papas a partir del primero, Celestino II, porque hubo papas por períodos brevísimos; papas y antipapas durante el mismo período de tiempo; algunos de ellos, nombrados como papa, pero no consagrados como tales etc. Estas “profecías” fueron escritas en tiempos de la iglesia y de la sociedad europeas extremadamente turbulentos en todos los sentidos, y casi nada de lo que se diga sobre esos tiempos aclara todo.
Ni siquiera se sabe si el supuesto Malaquías refería esos lemas a los mismos papas que dicen los que se manifiestan como entendidos. Particularmente no es convincente la relación entre el lema Petrus Romanus y el último Papa. Algunos señalan a Francisco como el último Papa de la lista (Al asumir, Bergoglio afirmó: “Vengo casi del fin del mundo”, refiriéndose a Argentina, en el fondo del hemisferio Sur), pues en ella no hay lemas para otro Papa. Según Malaquías, definitivamente es el último. Concluyen por lo tanto que, a pesar del nombre distinto, Bergoglio fue “Pedro el Romano”.

PRUEBAS DE LA FALSEDAD DE ESTAS PROFECÍAS
*Estas “profecías” fueron publicadas en el año 1595, en Venecia. ¡Habían pasado cerca de 450 años desde que supuestamente habían sido escritas!… Ninguno de los contemporáneos irlandeses de Malaquías hace referencia alguna a estas profecías; tampoco lo hace ningún escritor europeo de ese tiempo.
*Resulta inexplicable que San Malaquías hubiera incluido ocho (8) antipapas como sucesores de San Pedro pues, cuando estamos ante un papa y un antipapa, solo uno de ellos es el verdadero papa. El otro, por lo tanto, es un impostor y no un papa.
*A veces, la aplicación de los dísticos al Papa, están tomados de hechos demasiado triviales por ejemplo: Pio II (1458-64) es identificado como “De capra et albergo”, (de la cabra y del albergue): ¡había sido secretario de los cardenales Capránica y Albergati!.
*Los papas anteriores a 1595, fecha en que fue publicada esta serie de profecías, están mucho mejor identificados por sus lemas que los papas posteriores a esa fecha. El falsificador, en el caso de los anteriores a esa fecha, lo hacía con el diario del lunes en la mano; pero la relación entre los lemas y los papas posteriores a esa fecha, es de interpretación inaceptablemente disparatada y, cuando un lema, por su vaguedad es aplicable a muchos otros, no es aplicable individualmente a nadie. Solo la casualidad permite que alguno de esos lemas sea razonablemente pasable.
*Según la lista de Malaquías, al Papa Pío XII (“Pastor angélico”, lema que el propio Papa eligió y que coincidiría con el que le atribuye Malaquías) le seguirían exactamente seis papas más: Juan XXIII (Pastor et Nauta, “Pastor y marinero”, fue arzobispo de Venecia), Pablo VI, Juan Pablo I, Juan Pablo II, Benedicto XVI y el Papa Francisco. A partir de Pablo VI, la posible explicación del lema que corresponde a cada uno de ellos es demasiado rebuscada.

En la nota sobre el último pontífice, “Pedro el Romano”, dice que “apacentará sus ovejas en medio de muchas tribulaciones”, cosa que ha sucedido con absolutamente todos los papas, pero también se hace referencia a que una gran catástrofe vendría luego de su muerte: “la ciudad de las siete colinas será destruida”. Los intérpretes, afirman que podría tratarse de una gran guerra o, tal vez, un cisma o división interna de la Iglesia. Otros interpretan que no tiene porqué ser necesariamente Roma la que sería destruida, también podría tratarse de Jerusalén o de algún centro político muy importante en el actual gobierno de este mundo.
Respecto a la frase “el juez tremendo juzgará a su pueblo”, las opiniones están muy enfrentadas. Mientras algunos creen que realmente estaríamos ante el fin de los tiempos y que estaríamos a la espera de la vuelta del Señor para juzgar a cada uno de los hombres, otros creen que no hay absolutamente ningún motivo para suponerlo.
¿Estaríamos realmente ante el fin de la historia de la humanidad? Si así fuera, Malaquías y otros, habrían estado mucho mejor informados sobre este tema que el propio Jesús, quien en Mt. 24:36 manifestó: “en cuanto al día y la hora, nadie lo sabe, ni siquiera los ángeles del cielo, ni el Hijo, sino solo el Padre”.
En ninguna de las supuestas profecías de Malaquías se alude a un papa negro; y si lo hubiera hecho, ¿por qué tendría que cumplirse, y si se cumpliera, qué importancia tendría “a los ojos de Dios” el color de su piel para ser o no ser un buen Papa?

Nota: Profesor Humberto Guglielmin

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