Nota: Profesor Humberto Guglielmin. –
EL MOSAICO DE MEGIDO
Se trata de un descubrimiento que mereció calificaciones como: “el más importante desde el hallazgo de los rollos del Mar Muerto”, y también, el “descubrimiento arqueológico más importante para entender la iglesia cristiana primitiva”. El motivo de semejantes calificaciones está en que en este mosaico, construido en el año 230 d.C., se habla de Jesús como Dios, se reconoce su naturaleza divina y este descubrimiento viene a ser el primer testimonio arqueológico de que Jesús es Dios.
El hallazgo se hizo en el año 2005 por la Autoridad de Antigüedades de Israel, una entidad estatal autónoma de reconocido prestigio internacional. Al descubrimiento, por mucho tiempo no se lo dejó trascender en toda su importancia; se tomaron años de silencio para analizar todas las implicancias que podía tener; recién este año fue presentado a la contemplación de todo el mundo.
Fue hallado en el subsuelo de una prisión israelí de la ciudad de Megido, en el Norte de Israel. Se trata de un mosaico magníficamente conservado, hecho en el piso de una amplia sala que se discute si era una pequeña iglesia o simplemente un lugar privado de oración de los primitivos cristianos. Ciertamente se trataba de un lugar de oración, porque lo que se observan son solamente símbolos religiosos cristianos, no existen representaciones de dioses o personajes romanos.
Extraerlo intacto del suelo fue una tarea muy especializada, porque no se trata de algo pequeño; el mosaico tiene 4.9 por 9.7 metros, y cubría todo el piso de esa sala de culto. Es de notar algo muy sorprendente, este lugar de culto estaba construido en uno de los grandes edificios frecuentados por soldados de la Sexta Legión Acorazada (Legio VI Ferrata), que estaba acantonada en sus proximidades.
DETALLES
En este mosaico, escrito en griego antiguo, se destaca el nombre de una mujer que donó una mesa para ese oratorio que, según estiman los especialistas, muy bien podría haber sido la que se utilizaba para celebrar la eucaristía de una forma más íntima que lo que se hace en la actualidad. Además, el detalle de que se nombraran a otras 4 mujeres, demuestra que en esos tiempos tempranos la mujer tenía un gran protagonismo dentro de las comunidades cristianas.
Aunque era una época de fuerte persecución a los cristianos -el Edicto de Milán de Constantino que legalizaba el cristianismo es recién del año 313 d. C.- queda en evidencia que en Palestina el rigor de la persecución a los cristianos no se hacía sentir tan fuerte como en el resto del Imperio. Esto queda claro porque esta casa de oración estaba en proximidades de un campamento militar romano y su existencia de ninguna manera podía pasar desapercibida.
Otro detalle importante que aclara es, que antes de que se impusiera la cruz como símbolo universal de identidad cristiana, en algunos lugares de Occidente, pero también en el Oriente, se recurría a la silueta del pez para identificarse como cristiano. Fue el primer símbolo que identificaba a los seguidores de Jesús. El pez era una contraseña clandestina que solo los cristianos conocían, y que solían representarla o darla a entender para identificarse. Que se dijera la palabra pez o se lo representara, no llamaba la atención a los no cristianos.
En el mosaico de Meguido se muestran dos peces. ¿Pero, por qué el pez? Porque resultaba una clave perfecta pues que la palabra Ichthys, en griego antiguo, e Ictis, en latin, funcionan como un acróstico donde cada letra de esa palabra, leída en sentido vertical, expresaba un mensaje, oculto para el no iniciado. Este era el mensaje oculto de Ichthys, en griego antiguo, pez:
I = (Iesús)= Jesús
Ch = (Christós)= Cristo
Th = (Theú) = de Dios
Y = (Hyiós) = Hijo
S = Sotér) = Salvador
En ese mosaico, también llama la atención que se destaque el nombre de un militar romano de quien se lee: “Gaiano, también llamado Porfirio, centurión, nuestro hermano, habiendo deseado fervientemente hacerlo, ha encargado esta inscripción en mosaico. Bruto ha realizado la obra”. El hecho de que un militar de alto rango del ejército romano ayudara económicamente a la construcción de lugares de culto para cristianos, muestra la profundidad de la expansión de la doctrina de Cristo en todos los rincones y niveles de la sociedad de ese tiempo.
Este tesoro arqueológico estará en exposición en el Museo de la Biblia de Washington, EE.UU., hasta finalizar este año 2026. Israel está preparando un lugar adecuado para exponer esta notabilísima reliquia en su territorio, en proximidades del lugar donde fue descubierta.
LA SEXTA LEGIÓN ACORAZADA (Legio VI Ferrata)
A algunos el nombre de esta unidad militar estacionada en Megido, en la zona en la que se halló este mosaico, podría parecerle estrafalario, pero no es así. Fue formada por el mismo Julio César en el año 65 a.C. y se le dio el nombre de acorazada por dos razones: la imponencia de sus equipos metálicos defensivos y ofensivos, y por la inquebrantable resistencia y valor que debían tener sus integrantes.
Para Julio César esta legión era su fuerza de choque personal que lo había acompañado en la conquista de las Galias y en la guerra contra Pompeyo. Esta legión le permitió a Julio César la fulminante victoria sobre el rey del Ponto (actual Turquía), Farnaces, en el año 47 a.C., victoria que le permitió informar al Senado de la República con un sobrio: “Veni, vidi, vici”, vine, vi, vencí.
Luego del asesinato de J. César a manos de Bruto, esta legión fue utilizada para derrotarlo en la batalla de Filipos (42 a.C.), luego de lo cual se retiró a Benevento donde se reorganizó porque estaba debilitada. Una vez repuesta, Marco Antonio, el triunviro a cargo del oriente de la agonizante república, le dio como destino Judea en proximidades
de Megido (el lugar donde fue hallado el mosaico). El emperador Octavio confirmó esa localización para desde allí asegurar el mantenimiento de la paz y controlar el funcionamiento pacífico de las rutas comerciales.
Como Legión, formaba parte del corazón del poder del ejército romano. Sus 10.000 hombres estaban organizados en caballería, infantería y máquinas de guerra. El centurión era el oficial que estaba a cargo de 100 hombres y de los 10 decuriones en que estaba dividida su centuria. Esta forma de organización facilitaba la movilidad, maniobrabilidad y la fácil distribución de las tareas en combate. El centurión Gaiano era un alto oficial del ejército romano y, a pesar de esta condición y de los edictos de persecución, muy probablemente era también cristiano.
Nota: Profesor Humberto Guglielmin
guglielmin.humberto@live.com