APUNTES SOBRE DIOS – parte 6 EL ORIGEN DEL UNIVERSO Y DIOS

Nota: Profesor Humberto Guglielmin. –

MIRADA PREVIA
“Para el ateo, el universo es la obra maestra más sublime, jamás creada por nadie”. G. K. Chesterton
El tema del origen del universo es muy importante, porque suele ser invocado tanto para negar como para afirmar la existencia de Dios.
A muchas personas, cualquier debate sobre la existencia de Dios le parecerá completamente innecesario; su intuición y las profundas observaciones y reflexiones que se suceden a lo largo de su vida, le bastan para tener la más completa seguridad sobre su existencia. Otras personas, en cambio, para tener la misma certeza, necesitan de un refuerzo de la razón que, en lo posible, disipe alguna de sus dudas.
No hay forma de probar que Dios existe. No hay forma de probar que Dios no existe. Sobran las pruebas que sugieren la necesidad de que Dios exista. “Los cielos muestran la gloria de Dios, y el firmamento anuncia la obra de sus manos”. Salmo 19;1
Si en la playa yo no vi pasar a nadie, pero sobre la arena veo siluetas de pies humanos, ¿podré concluir que quien las hizo es una persona? Podré no saber si esa persona sabía leer y escribir, o si estaba vestida o iba en malla, pero podré estar seguro de que esas huellas las hizo un ser humano. A Dios no lo vemos, pero sí sus huellas. Cualquier persona, si quisiera más información sobre Dios, podría obtenerla con búsquedas posteriores. Primero, saber que existe.

El ORIGEN DE TODO
Al comienzo del Génesis leemos: “En el principio, Dios creó los cielos y la tierra…” (El florido relato bíblico fue escrito para la comprensión de personas analfabetas y pastoras de más de 2.000 años atrás). Hoy la ciencia confirma que el universo tuvo comienzo, y para demostrarlo, nos remite a la teoría del Big Bang.
Existe unanimidad entre los científicos en torno a que hubo un comienzo, y que la teoría del Big Bang es completamente razonable y que señala el comienzo de todo lo que existe. Sin embargo, la ciencia se niega a hablar del antes del Big Bang, pero acepta gustosa hablar de lo que pudo haber sucedido a partir de unos 13.800.000.000 de años atrás. En síntesis, esa teoría afirma que todo lo que ahora conforma el universo estaba increíblemente comprimido en un minúsculo átomo primigenio; allí estaban concentradas “partículas calientes mezcladas de luz y energía”, que en un momento dado estallaron y comenzaron a expandirse velozmente dando origen a todo lo existente en el universo, al espacio y al tiempo.
Con pequeñas variaciones, todos los científicos están de acuerdo con esta teoría. En cambio, guardan silencio ante preguntas como ¿de dónde salió ese átomo primigenio?, ¿qué había antes?, ¿cómo se explica tan infinita compresión de toda la materia en ese átomo y cuáles fueron las razones de su estallido? etc. Quienes no creen en Dios como su creador suelen afirmar: “estamos ante un enigma fascinante, pero Dios no tuvo nada que ver en esto, simplemente porque no existe”. Producido el Big Bang, el universo comenzó una expansión indetenible -que puede probarse científicamente- y a enfriarse. Con el paso del tiempo comenzó a manifestarse la gravedad y con ella las primeras estrellas y galaxias etc. etc.

APORTES AL BIG BANG:
Con el tiempo, esta teoría fue confirmada con pruebas y observaciones sobre la acelerada expansión del universo, realizadas por el astrónomo norteamericano Edwin Hubble. También se propusieron hipótesis científicas como:
a) La expansión infinita: todas las partes del universo seguirán alejándose entre sí, confirmando que no tiene límites o bordes; esto le producirá tanta pérdida de temperatura que en un momento dado sufrirá la Muerte Térmica o Big Freeze.
b) El Big Crunch: la actual expansión del universo podría perder fuerza e ir deteniéndose, lo que provocaría que la gravedad podría comenzar a manifestarse con fuerza creciente y revertir la expansión comprimiéndose en forma creciente hasta formar un punto infinitamente pequeño en el que estaría todo lo existente; conservando, sin embargo, la posibilidad de volver a repetirse un nuevo Big Bang y así…
c) El Big Rip: el universo, a causa de una misteriosa energía oscura, continuaría su alocada expansión venciendo por completo a la gravedad y terminaría produciendo la desintegración de toda forma de materia en una explosión aterradora.
Estas teorías trataron de completar la que en 1931 anunció el sacerdote jesuita, astrónomo y matemático belga Georges Lemaitre (1894-1966). Su tesis llevó como título “El comienzo del mundo desde el punto de vista de la teoría cuántica”, y fue publicada por la revista inglesa “Nature”. El reconocido científico inglés Fred Hoyle, luego de leído el artículo de Lemaitre, en forma burlona sintetizó su contenido diciendo que todo lo sucedido había consistido en un Big Bang (un gran ruido) y apareció todo. No sabía que su burla daría el nombre a la teoría de Lemaitre. Tanto Hoyle como Einstein, en un comienzo no le dieron mayor credibilidad porque, dado que Lemaitre era un sacerdote católico, supusieron que había tratado de que su teoría no se diferenciara demasiado del relato bíblico de la creación. Por supuesto, más tarde le dieron a Lemaitre y a su teoría toda la seriedad que se merecía.
En 1933, Einstein y Lemaitre fueron a California a dar unas conferencias, y Einstein luego de haber escuchado la exposición de Lemaitre, dijo: “Es la más bella y satisfactoria explicación de la creación que he oído”.
Lemaitre, como sacerdote, estaba convencido de que ese átomo que había sido el principio de todo, había sido creado por Dios a partir de la nada; sin embargo, no podía decir eso en una exposición científica donde solo se trabajaba sobre lo comprobable, lo mensurable.

A falta de otra mejor, esta teoría fue la obligada respuesta a cualquier pregunta sobre el origen del universo. Era una respuesta convincente y razonable. A muchos científicos ateos los eximía de tener que hablar del “antes” del Big Bang; se limitarían a hablar solo desde el estallido de ese átomo primigenio en adelante. Para estos científicos no había ninguna necesidad de invocar a Dios como el responsable de la aparición de ese átomo original. Esta teoría podía ser el triunfo científico largamente soñado por el Materialismo Teórico y ateo.
En años recientes aparecieron teorías de que podría haber, en vez de un Universo, un Multiverso, la existencia simultánea de muchas estructuras espacio temporales con leyes físicas diferentes a las que conocemos. Algunas de estas hipótesis sobre el Multiverso, están basadas en dudosas y discutibles observaciones; otras en cambio, se parecen demasiado a los relatos de ciencia ficción.
Sin discutir la validez de ninguna, todas las teorías relativas al origen del universo tienen un punto de partida común: el átomo primigenio. Ninguna se aventura a explicar científicamente de dónde salió ese átomo; se limitan a hablar del probable desarrollo que pudo haberse dado a partir del estallido, pero evitan tratar sobre qué fue lo que hizo que desde la nada apareciera lo que dio origen a todo.

STEPHEN HAWKING
La importancia de este astrofísico teórico y cosmólogo británico es universalmente reconocida, y muchas de sus posturas teóricas, antes y ahora, son compartidas por gran parte de la comunidad científica. Por eso resulta de interés su participación, junto al Papa Benedicto XVI, en una exposición sobre Dios y las ciencias.

EXPOSICION DE BENEDICTO XVI:
En octubre del 2008 Stephen Hawking, que a pesar de su declarado ateísmo era miembro de la Pontificia Academia de Ciencias, asistió a una de sus reuniones. Allí, el Papa Benedicto XVI pronunció una alocución en la que afirmó que: “Galileo veía la naturaleza como un libro cuyo autor es Dios…(la naturaleza) es un libro cuya historia, cuya evolución, cuyo texto y significado, leemos según las interpretaciones que ustedes (los científicos) hacen con la ayuda de Dios… la verdad científica es una forma de participación de la verdad divina”, y, para destacar que no hay oposición sino complementariedad entre la verdad científica y la verdad de fe, afirmó: “Para la fe, no representa ninguna dificultad que la evolución se desarrolle según sus propias leyes… esas leyes existen y se cumplen porque Dios así lo quiere”.
Más adelante, Benedicto aludió a conflictos del pasado, cuando se intentaron dar respuestas religiosas a problemas que eran exclusivamente científicos (el caso Galileo es el más ruidoso); y a la actitud contraria, cuando la ciencia pretende dar repuestas científicas a temas que son exclusivamente religiosos por ej.: Dios no existe porque bla, bla, bla… La ciencia debe trabajar sobre la materia, y Dios no es materia.

EXPOSICIÓN DE STEPHEN HAWKING:
Eligió hablar sobre “La evolución del universo y la vida”. Y lo que dijo fue: “las primeras explicaciones sobre el origen del mundo, fueron intentos de responder preguntas que todos nos hacemos, ¿por qué estamos aquí?, ¿de dónde venimos? No obstante, la idea de que el universo haya tenido comienzo, no satisfacía a todos. Por ejemplo, Aristóteles, el más famosos entre los filósofos griegos, creía que el universo había existido siempre… La expansión del universo ha sido uno de los descubrimientos más importantes del s. XX, de cualquier siglo, y ha transformado el debate sobre si el universo tuvo o no tuvo origen. De hecho, si las galaxias se están separando, queda claro que en el pasado estaban más próximas entre sí. Sin embargo, muchos científicos no estaban de acuerdo sobre el hecho de que hubiera tenido inicio, porque esto significaría un error de la Física. Para comprender cómo se habría originado el universo, habría sido necesario aceptar la participación de un agente externo…”
Expone luego que algunos científicos de la ex Unión Soviética afirmaban que las expansiones y contracciones del universo se habían producido siempre y que estas hipótesis tenían la ventaja de que evitaban preguntas incómodas sobre su origen… “La Teoría General de la Relatividad de Einstein y el descubrimiento de la expansión del universo han reducido a escombros la vieja imagen de un universo estático, que siempre ha existido y que siempre existirá. A pesar de que se han dado pasos de gigante, no todo está resuelto…”

CONCLUSIÓN:
S. Hawking ratifica la Teoría General de la Relatividad de Einstein que establecía que tanto el universo como el espacio-tiempo habían tenido su origen en el Big Bang. Siendo esto así, y coincidiendo con el principio de causalidad, solo quedan dos posibilidades: a) el universo apareció por generación espontánea, porque sí, sin que nada ni nadie lo hiciera aparecer, o b) hubo algo o Alguien anterior, que lo hizo aparecer y le dio el impulso y las leyes físicas convenientes para su desarrollo y evolución.
Stephen Hawking, que siempre se manifestó como ateo, se encontró enfrentado a este dilema, y debía decidir cuál de las dos alternativas era la más razonable. Al admitir que el universo había tenido comienzo debía pronunciarse sobre qué fue lo que determinó que el universo, de la no existencia pasara a la existencia. ¿Cómo fue que apareció ese átomo primigenio que fue la causa de todo?
El principio de causalidad determina que, si algo apareció algo o Alguien lo hizo aparecer. En el tema que tratamos, no puede afirmarse con seriedad que podría haber sido “algo anterior no identificado” lo que dio origen al universo… pues, sin pretenderlo, estaríamos hablando de un algo todopoderoso y eterno: ¡estaríamos hablando de Dios!
También es inaceptable afirmar que el Big Bang fue originado en otro Big Bang anterior, y así indefinidamente, pues en ese caso ninguno de ellos habría sido el verdadero comienzo de todo. Se trata de una forma infantil de escaparle a la cuestión. Para Hawking se imponía responder si algo, o Alguien, debía ser identificado como el origen de todo.
El filósofo griego Parménides, en su Metafísica, había aseverado que: “De la nada, nada sale; nada se convierte en nada”. Aristóteles, Santo Tomás de Aquino y prácticamente todos los filósofos defienden como absolutamente necesario el principio de causalidad: todo efecto tiene su causa.

LA INCREÍBLE RESPUESTA DE S. HAWKING
Cerca del final de sus días, provocó asombro que Stephen Hawking, refiriéndose al origen del universo escribiera: “Dado que existe una ley como la de la gravedad, el Universo pudo y se creó de la nada. La creación espontánea es la razón de que haya algo en lugar de nada. Es la razón por la que existe el universo, de que existamos …No es necesario invocar a Dios como el que encendió la mecha y creó el Universo… cuando la gente me pregunta si Dios creó el universo les digo… para mí, la solución más simple es la de que no hay Dios, nadie creó el universo y nadie dirige nuestros destinos”. S.H.: “El Gran Diseño”.
S. Hawking fundamenta su posición en la innegable existencia de la gravedad, pero, de hecho, pone a la gravedad como preexistente al Big Bang, siendo además la causante del estallido y de todas sus secuencias. ¿No lo advirtió?
Fue un error grave pues estaba poniendo lo que es un efecto del Big Bang -la aparición de la gravedad- como si fuera la causa de la aparición del universo. Si la gravedad es una consecuencia de la materia creada a raíz del Big Bang, no puede ser la causa de la producción del propio Big Bang. En ningún caso el efecto puede ser anterior a su causa.
S. Hawking, al tener como premisa irrenunciable que Dios no existe, está partiendo desde una base científicamente deshonesta, pues eso equivale a descartar una de las posibles respuestas. Todas las opciones deberían estar abiertas. No quiso razonar si Dios existe o no, decidió que no existe. Es como presentar una conclusión antes de comenzar la argumentación.

Dada su innegable jerarquía científica -no trasladable a lo no científico- hubiera sido de mucho interés saber cuál era la fundamentación personal que tenía para justificar la inexistencia de Dios, máxime sabiendo que hubo períodos de su vida en los que públicamente se mostró abierto a la posibilidad de su existencia.
Para el hombre común es absolutamente inaceptable que el universo apareciera de la nada. No podemos renunciar al principio de causalidad sin entrar en el caos filosófico más completo, y violentar el sentido común. Nosotros preferimos aceptar que hubo Alguien que “encendió la mecha y creó el universo”.

Nota: Profesor Humberto Guglielmin
guglielmin.humberto@live.com

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