APUNTES SOBRE DIOS – parte 2 ¿LA EXISTENCIA DEL MAL ES UN ARGUMENTO CONTRA LA EXISTENCIA DE DIOS?

Nota: Profesor Humberto Guglielmin. –

EL MAL Y EL DOLOR
Estamos ante un problema filosófico y teológico espantoso, estudiado no solo por las tres religiones monoteístas -el judaísmo, el cristianismo, y el islam- sino también por las religiones politeístas como el budismo, el hinduismo y otros grupos religiosos. Es imposible tropezar con lo que llamamos el mal, y no hacernos muchas preguntas.
La existencia del mal es el argumento más sólido y recurrido para negar la existencia de Dios. Epicuro (341-270 a.C.) fue el primero y más sólido filósofo en argumentar que ante la innegable existencia del mal se imponía negar la existencia de Dios. Su argumentación, al día de hoy, mantiene su total vigencia. Su planteo es el siguiente: “¿Es que Dios quiere prevenir el mal, pero no puede? entonces no es omnipotente. – ¿Es capaz pero no desea hacerlo? entonces no es bondadoso. – Si es capaz y desea hacerlo, ¿de dónde entonces surge el mal? (Dios no es omnisciente, no sabe cómo impedir el mal). -Si no es capaz ni desea hacerlo, ¿porque llamarlo Dios?” Paradoja “atribuida” a Epicuro.
Lo que se plantea es la imposibilidad de la coexistencia de Dios y del mal, ya que: a) si Dios existe, no debería existir el mal, y b) si el mal existe, es porque Dios no existe.

LA NATURALEZA DEL MAL
No es tan sencillo definir qué es el mal ya que su definición puede ser enfocada desde muy diversas ópticas. Una definición casera del mal sería: aquello que no va en concordancia con nuestros deseos. La filosofía, con mayor sutileza, afirma que el mal como tal no tiene entidad propia, el mal es solo la privación de una perfección debida: la enfermedad como tal no existe, lo que existe es una salud con defectos; la ceguera es la privación parcial o total de la visión; la ceguera como tal no existe. La oscuridad, es menos luz que la necesaria, la oscuridad en sí no existe, etc. Llamamos mal a aquello que falta para que una cosa sea perfecta, en el campo que sea: salud, economía, clima, etc. Si se acerca a la perfección hablaremos de que está bien o muy bien, y si no es así, diremos que está mal o muy mal. Esto que parece tan fácil en teoría, al momento de aplicarlo a cosas concretas puede desencadenar conflictos graves.
Un ejemplo: las religiones no coinciden todas ellas en calificar de la misma manera el mismo acto. Un ruidoso ejemplo: el 5to. mandamiento dado por Dios a Moisés ordena no matar; sin embargo, en Gran Bretaña acaba de suceder que un padre y una madre mataron a su hija porque no quería ponerse el velo Islámico, y proclaman a los cuatro vientos que no hicieron nada malo porque esa es la voluntad de Alá… Y otro: los musulmanes pueden tomar esposa a partir de que ella haya cumplido ocho años, sin importar que ella (obviamente) se oponga. ¿La razón?: es una buena acción hacerlo porque así lo hizo Mahoma, (que tenía 53 años), con Aisha luego de la muerte de su primera esposa, Jadiya. Al momento del casamiento de Mahoma con esta criatura, según algunos autores, Aisha tenía entre 6 y 7 años… Increíblemente a este horrible abuso, que para nosotros es solo pedofilia, los musulmanes lo ven como algo normal y bueno. ¿Qué es la mujer para Mahoma y el islamismo?
Algunos plantean la existencia de tres formas del mal:
El Mal Físico en el hombre: sería la interrupción del placer de vivir producido principalmente por las enfermedades y los accidentes que pueden afectar la salud de los hombres. Se trata de daños normalmente no causados por el propio hombre pero que lo afectan por ej. el envejecimiento.
El Mal Moral: se produce cuando tenemos la voluntad explícita de hacer daño, sin una verdadera razón que lo justifique. A este propósito de dañar, cuando es dirigido hacia otras personas, lo llamamos maldad. Las expresiones más comunes de esta forma de mal, son las guerras, las injusticias, la contaminación ambiental, los genocidios, las hambrunas, etc. Los actos pueden ser calificados como moralmente malos si están orientados a causar un daño grave a sí mismo o a otra persona, en forma deliberada y libre, sin justificación válida. Este mal se origina en el interior del propio hombre, por lo que es su exclusivo responsable.
El Mal Natural: es el derivado de los diversos procesos físicos de la naturaleza de este planeta: los terremotos, sequías, inundaciones, calentamiento global, huracanes, pestes, etc. Algunos terremotos y epidemias producen una cantidad de víctimas inocentes tan elevadas, que suelen producir duros reclamos a Dios pidiéndole explicaciones por tanto dolor. El responsable de este tipo de mal es el planeta en el que vivimos, que no hace otra cosa que cumplir ciegamente las leyes de funcionamiento que le impuso su Creador. Si no fuera por esas leyes, no podríamos vivir en este maravilloso planeta en el que vivimos. El hombre es inteligente, y muy bien podría minimizar los efectos destructivos de la naturaleza.

El PEOR DE LOS MALES:
No cabe dudas que el peor y más temido de todos los males es la muerte, pero la muerte es una etapa de la vida, tan importante como el nacimiento. La muerte es inevitable y por eso no debería ser tan temida; es un paso que todos deberemos dar, querámoslo o no. Si uno ha vivido la vida con rectitud, no tiene nada que temer.
Juan Sebastián Bach antes de morir le dijo a su esposa Anna: “No llores por mí, pues voy al lugar donde nació la música”. Una de sus composiciones más conmovedoras es “Ven dulce muerte…ven y llévame a la paz”. La muerte, además de inevitable, es un justo final a nuestro paso por la tierra.
Existe sin embargo un movimiento en los científicos no solo para alargar la vida -objetivo claramente logrado- sino para, en el largo plazo, vencer a la muerte convirtiendo al hombre en inmortal. En uno de los encuentros habidos entre Putin y Xi Jimping de China, creyendo que el micrófono estaba apagado, comenzaron a hablar sobre este tema y afirmaron que en el próximo siglo, la vida promedio estará en 150 años… ¡¡¡Algunos científicos quieren que seamos eternos!!!
Sin el auxilio de la muerte en el momento adecuado, el mundo sería absolutamente insoportable. No es lo mismo la eternidad en la otra vida que la eternidad aquí en la tierra. Prolongar la existencia con buena calidad de vida es un objetivo deseable y en buena medida conseguido. Podríamos estirar la vida hasta más de 100 años… pero más tiempo, haría insoportable la vida en esta tierra.

EL ATEO ANTE EL MAL

*Para un ateo, la innegable presencia del mal, es un argumento demoledor contra la existencia de Dios; le resultará innecesario cualquier intento de plantearse la posibilidad de la compatibilización de Dios con el mal. ¡No hay Dios y punto! Otra realidad es la de quien no llegó a plantearse este problema y vive con indiferencia.
La conclusión de que Dios no existe, muchas veces toma al ser golpeado por alguna desgracia grande y se tiene el ánimo alterado por la carga emocional. Luego de ese arrebato la mayoría, con la serenidad recuperada, vuelve a su convicción anterior; otros, sin embargo, intentan dar bases racionales a ese arrebato contra Dios.
El ateo no logrará probar que Dios no existe, pero tampoco conseguirá eliminar la existencia del mal; se verá obligado a interpretar que todo lo malo que suceda en este mundo caótico es arbitrario, que no tendrá sentido alguno y siempre escapará a cualquier explicación justificable.
*Respecto al mal Físico el ateo y los que no lo son también piensan que no hay forma de evitar las enfermedades y los efectos del paso del tiempo en los hombres. La ciencia solo podrá aportar sus limitados éxitos para atenuar sus consecuencias.
*Respecto al mal moral, el ateo al no admitir la existencia de un supremo legislador que señale taxativamente lo que es bueno y lo que es malo para todos los hombres, la única alternativa que tendrá para calificar un acto como bueno o como malo será recurriendo a lo que la mayoría, en un lugar y tiempo dados, considere aceptable o condenable. Al no reconocer un legislador divino, la alternativa es aceptar que las leyes, incluso las más importantes queden a cargo de legisladores humanos… y la historia enseña que esto es muy peligroso.
Al no existir lo que debería considerarse universalmente como bueno o malo, resulta inevitable aceptar la arbitrariedad de muchas de sus leyes. Lo que la mayoría hoy considere bueno, mañana podría ser considerarlo malo. Y la historia lo confirmó con pruebas terribles. Cuando el Estado, en representación de la mayoría, decide que matar a judíos, gitanos, homosexuales y eslavos es un derecho que le corresponde a él, y que es un deber para los ciudadanos apoyarlo, estamos en problemas muy graves. En los regímenes totalitarios, el Estado ocupa el lugar de Dios, y por lo tanto la vida, la propiedad, la moral y cualquier otro de los derechos de las personas están condicionados a la buena voluntad del Estado.
*Respecto al mal natural, todo lo malo que sucede, sucede porque la naturaleza no puede evitar cumplir las leyes que la rigen; es lo que debe esperarse de ella y que hay que aceptar sin reclamar nada a nadie. Todos compartimos este criterio. No está al alcance del hombre evitar tsunamis, sequías, terremotos etc.; solo podrá modificar mínimamente su desarrollo y atenuar sus resultados negativos.

REFLEXIÓN SOBRE EL MAL
Los hermanos Karamazov, la novela de Dostoievski, es considerada por muchos una de las cumbres de la literatura y del pensamiento humano. Sus 900 páginas, en estos momentos en que no se acostumbra leer más de dos líneas sin entrar en stress profundo, no hacen fácil su lectura. En esta obra Dostoievski vuelca todos los temas importantes que lo obsesionan: la fe cristiana contra la razón, la lucha entre el bien y el mal, la culpa, la moralidad de los actos, la existencia del libre albedrío, etc.
“Si Dios no existe, todo está permitido”. Esta es la amarga conclusión que Dostoievski pone en boca de Iván Karamazov. Todo el mal que sucede en esta tierra es la dura consecuencia de la ausencia de Dios. Sin un sólido fundamento moral en los mandamientos divinos, estarán permitidas las mayores atrocidades; y estas se dan; y esto es lo que subleva a Iván.
A Dostoievski lo inquieta cualquier sufrimiento humano, pero le indigna el dolor y la muerte de los niños ya que ellos ni siquiera tuvieron oportunidad de pecar. Iván no niega la existencia de Dios, pero no entiende el mundo que ha creado, no lo puede aceptar ya que, si Dios existiera no debería permitir las guerras y los crímenes que se cometen en este mundo. En la Rusia de los Karamazov todo es injusticia, pobreza, guerras, muerte y dolor… y esto está permitido porque se rechaza a Dios.
Iván coincide con su hermano Aliosha en que, a pesar de la terrible realidad cotidiana deben “amar la vida por encima de la lógica”, pues la realidad es solo desorden y dolor. Su hermano mayor, Mijaíl, le sugiere que no vea la realidad desde el sentimiento sino desde la razón: “para saber más, hay que sentir menos…” a lo que Fiódor, otro hermano, le responde: “¿qué entiendes por la palabra “saber?”… (saber es) conocer la naturaleza, el alma, a Dios, el amor … esto se conoce con el corazón, no con la mente.” Fiódor creía que el corazón ve más allá que la mente.
Muchas personas que niegan la existencia de Dios, pueden no encontrarle sentido a la vida y al dolor. La vida podría resultarle incomprensible y vacía; algunos caerán en el hastío, en el insoportable aburrimiento de la vida, y a algunos puede no resultarles impensable la idea de buscar una salida apresurada a su extrema a su soledad. (No me estoy refiriendo a quienes sufren ese doloroso mal que llamamos depresión.)
Muchos quieren evitar este vacío existencial practicando la vieja consigna enarbolada en la década de los años 60 por el movimiento hippie.: “Sexo, Droga y Rock and Roll”. No les funcionó. La desilusión fue tan completa que comenzaron a buscar alternativas a su fastidio de la vida en los Gurús del Himalaya, que les ofrecieron más de lo mismo, pero con un ropaje más vistoso.

LOS TEISTAS:
Para los que creen en la existencia de Dios, la existencia del mal es un problema que no tiene una explicación alegre e indiscutible. Las explicaciones que los teólogos presentan no conforman a todos y no disipan todas las dudas. Deberemos conformarnos con explicaciones que no satisfacen completamente la razón, lo que no significa que se trate de explicaciones menos serias; son diferentes, están basadas en la fe.
Tanto los filósofos como los teólogos están de acuerdo en que una explicación exclusivamente racional sobre la inevitabilidad del mal es imposible. Los teólogos, intentan dar una explicación inteligible, pero lo hacen recurriendo a la fe; sin recurrir a ella, cualquier explicación sobre el porqué del mal siempre resulta insatisfactoria para muchos.
Solo la fe en los designios divinos hace aceptable la existencia del mal, pero por más fe que tengamos, cuando en la vida nos golpea la adversidad resultará extremadamente difícil aceptar sin protestas el diagnóstico de tu médico, cuando te dice que en poco tiempo tu familia quedará sola porque vos pronto te ausentarás…Si un delincuente viola o mata a un integrante de tu familia, sobrevienen los duros reclamos a Dios por ese doloroso suceso y tiemblan las convicciones religiosas. Se nos hace difícil de aceptar lo que recitamos diariamente en el Padre Nuestro: “Hágase tu voluntad así en la tierra como en el cielo”.

ARGUMENTOS QUE DA LA TEOLOGÍA PARA EXPLICAR LA EXISTENCIA DEL MAL
Parten de un hecho indiscutible: las limitaciones de la mente humana para comprender los designios de Dios al permitir lo que para nosotros es malo. A nosotros nos pueden resultar inaceptables algunos sucesos dolorosos de la vida que para Dios no son tales. Una enfermedad o una muerte, que para nosotros significan una mal gravísimo, pueden tener un sentido que a nosotros nos resulta incomprensible, pero que no lo es para Dios. No podemos saber cuáles son sus designios.
Dios, que todo lo gobierna con su providencia, no hace mal las cosas, las hace con sentido. Las cosas que nosotros podríamos calificar como buenas o como malas, no necesariamente son buenas o malas para Dios. Solo la otra vida nos permitirá la perspectiva para descubrir el sentido que tuvieron los momentos dolorosos que tuvimos en esta vida.
Que un inocente niño muera de cáncer, para sus padres y para nosotros resultará inaceptable, e incompatible con la bondad de Dios. Sin embargo, si el designio de Dios fuera llevarlo prestamente junto a Él, las protestas contra Dios por esa muerte perderán intensidad; no podremos evitar el doloroso recuerdo de su breve vida y las fantasías sobre lo que la vida le hubiera deparado si hubiera seguido con vida. El pensamiento sobre los designios de Dios, facilitarán la aceptación de su voluntad,

LAS RAZONES
Si Dios nos ama, no podemos suponer que quiera el mal a las creaturas que han hecho sus manos. Todo lo que permite tiene sentido… que nosotros podemos ignorar.
A diferencia de animales y plantas el hombre no está condicionado, es libre, y eso no está exento de riesgos, ya que puede hacer una cosa o su opuesta. Los cristianos llamamos pecado al mal uso de la libertad; pecamos cuando actuamos contrariando los dictados de la conciencia.
¿Por qué Dios nos hizo libres? Porque si no lo hubiera hecho, seríamos autómatas; nuestra conducta estaría programada y, nadie sería bueno o malo, simplemente porque se comportaría según el diseño del programa recibido, que no podría modificar porque no sería libre. Si no fuéramos libres, si no fuéramos responsables de nuestros actos, no tendríamos motivo alguno para decir que lo que hicieron Nerón o Hitler fue malo. Si no eran libres ellos siguieron el programa que los llevaría a hacer “necesariamente” lo que hicieron. Solo el hombre libre es responsable de sus actos y, por lo tanto, merecedor de premios o castigos según lo que hubiera hecho.
Aunque las tentaciones existen, somos libres y nadie hace el mal por necesidad. Siempre tenemos la fuerza para vencer las tentaciones si realmente lo queremos. No podemos protestar contra Dios por habernos hecho libres; si hacemos mal uso de la libertad, ese es nuestro problema y nuestra responsabilidad. Ser hombre es un privilegio y una enorme responsabilidad, ya que podemos ser causantes de cosas muy buenas, pero también de cosas muy malas: las guerras, el hambre, la ignorancia, la corrupción, etc. tienen un único responsable: el hombre libre que hace un mal uso de su libertad.
Suele ocurrir que cuando hay un logro importante que celebrar, lo atribuimos a nuestra capacidad y méritos, pero cuando hay algo desgraciado para lamentar, le echamos la culpa a Dios.
Dios al permitir lo que para nosotros es el mal, está dándonos la posibilidad de alcanzar un bien mayor, aunque podemos ignorar cuál es ese bien; nosotros, como creaturas, estamos impedidos de saber cuáles son los designios de Dios al permitir ese mal. Muchas veces renegamos de golpes de la vida, que muchos años después podríamos calificar de providenciales, porque nos permitieron un cambio que resultó muy ventajoso.

ADEMÁS:
Las diversas manifestaciones del mal hacen posible las virtudes opuestas por ej.: la Ignorancia posibilita la aparición de personas con la noble disposición para enseñar. El Hambre posibilita la existencia de personas generosas dispuestas a desprenderse de parte de sus bienes para saciarla. La Enfermedad posibilita que personas movidas por la compasión estudien y luchen por aliviar el dolor de los pacientes y darles el mejor horizonte posible. La Corrupción hace posible la aparición de personas rectas dispuestas a defender el bien común persiguiendo a los que violen la ley. Las Guerras invitan a que surjan los luchadores por la paz. La Cobardía exalta la importancia del valor y de la determinación en la lucha contra lo malo, etc. etc. Si no existieran estos males no serían posibles las virtudes opuestas, y no serían posibles las personas meritorias y virtuosas que con su vida son un ejemplo a imitar. Dado que son opuestos, si no existiera el mal, sería imposible el bien.
Respecto a la compatibilidad entre la existencia de Dios y la presencia del mal, Blas Pascal decía que “hay suficiente luz para quienes quieren creer y suficiente oscuridad para quienes no quieren creer”. El que verdaderamente busca respuestas, tiene elementos para encontrarlas.

Nota: Profesor Humberto Guglielmin
guglielmin.humberto@live.com

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