Nota: Profesor Humberto Guglielmin
Días atrás, en la provincia de Buenos Aires una niña manifestó en la escuela que era sometida a abusos graves por parte de un familiar desde hacía mucho tiempo. Más tarde hubo otras denuncias. Estas noticias fueron inmediatamente aprovechadas por algunos periodistas como argumento para resaltar la eficacia de la Enseñanza Sexual Integral (E.S.I.). en la escuela y así, no sin intencionalidad, lo manifestaron en la prensa en general.
Muchos creemos que el gobierno de la Provincia insiste sobre este tema porque quiere escaparle al tema central, que es el estado catastrófico de
la educación en su jurisdicción: sobre 81 países participantes en las evaluaciones internacionales Pisa 2022 (recién ahora conocidas), Argentina quedó en el puesto 66. El 73% del alumnado demostró que no sabe resolver problemas matemáticos elementales (ningún alumno argentino obtuvo notas de “avanzado” en matemáticas). El 55% lee mecánicamente, sin comprender lo que lee. El 54% del alumnado fue aplazado en ciencias… Ajeno a esta realidad, el gobierno popular de la Provincia de Bs.As. decidió que se puede llegar hasta tercer año del secundario debiendo materias de primer y segundo año, por lo que el profesor de tercer año de matemáticas puede tener alumnos que deben el primer y el segundo año de esa misma materia… ¿Cómo va a aprobar tercero si no aprobó el primero? Es la forma más cruel de forzarlos a la deserción y de cerrarles el camino a la educación superior.
Si la situación del alumnado no es buena, la de los docentes no es mejor. Los burócratas del ministerio no tienen la menor idea de lo que es estar mañana y tarde, todos los días, corrigiendo, planificando y preparando cada una de las clases para un alumnado que frecuentemente pone al límite del estallido el equilibrio mental de los docentes. Su sueldo evidencia la importancia que el ministerio da a la educación y a los docentes.
Por considerarse habitantes del Olimpo de la pedagogía y la didáctica, los funcionarios de Educación han perdido todo contacto con la realidad de la escuela: sus burócratas “imaginan” las clases (pero ellos evitan darlas), imaginan un irreal ambiente en las aulas con las condiciones ideales para el aprendizaje, imaginan que no existen los alumnos que, por diversos motivos tienen el propósito de destruir ese ambiente, imaginan que los alumnos esperan ansiosos las enseñanzas del docente para ponerlas en práctica, imaginan que todo el alumnado tiene un mismo punto de partida y por eso da a los docentes estrictísimas directivas igualitarias… Legislan para la “Ínsula Barataria”.
El Ministerio trata a los directivos y a los docentes como minusválidos mentales, y por eso les regula absolutamente todo. No se les deja decidir nada por sí mismos. Resulta curioso que quienes han llevado la educación a niveles que avergüenzan, sigan presentándose como los estrategas que conducirán la educación hasta niveles que tuvo en el pasado.
Respecto a la E.S.I. y a las enseñanzas que se imparten en la escuela, los burócratas de Educación deben saber que son los alumnos, al menos buena parte, los que aceptan o rechazan lo que les dice el docente o la E.S.I.; pues también escuchan a otros maestros: el celular, los amigos, la TV, los noticieros etc. Los gabinetes escolares pueden atestiguar que los resultados positivos de la E.S.I. son imperceptibles. No hubo milagros. Sucede hoy lo mismo que sucedía ayer.
La información dada a los niños sobre su deber de informar a los padres, docentes o a la Justicia cualquier abuso contra su integridad, por sí sola no es suficiente para que lo hagan, pues en ese acto, intervienen no solo esa información sino también otros muchos factores. No le es tan sencillo hacer la denuncia ya que el niño abusado se siente con la autoestima por los suelos, se ve acosado por amenazas o halagos del abusador, por vergüenzas familiares, incredulidad social, compensaciones económicas etc. Normalmente terminará pensando que lo menos malo será mantenerse callado; y no habrá E.S.I. que valga.
Es por lo tanto irresponsable de parte de periodistas politizados o ignorantes afirmar que, como en tal o cual jurisdicción hubo algunas denuncias hechas por menores abusados, estamos ante las evidencias benéficas de la E.S.I. No es así: nunca se pueden sacar conclusiones generales a partir de solo casos particulares. Siempre hubo casos de abusos que fueron denunciados, y una enorme mayoría de casos que no lo fueron. Eso fue así, es así y será así, en Argentina, Alemania, el Congo o Japón.
Por supuesto que siempre es bueno reiterar en colegios y escuelas que las víctimas de abusos hagan la denuncia, pero no es bueno que se aproveche lo rescatable de la E.S.I. para imponer una visión hedonista del sexo, en la que todo está bien. No es suficiente con describir cómo puede expresarse la sexualidad, también debería informarse sobre los límites morales que deberían acompañarla, pues la sexualidad está relacionada con la vida y el derecho a la vida es sagrado, debe respetarse siempre.
Este tipo de debates en la escuela es completamente marginal y no deberían darse a expensas de las materias curriculares. Lo que se espera de la escuela es que enseñe a leer, escribir (incluso en cursiva), comprensión de textos, matemáticas, física, química, lengua, biología y el hábito de la lectura y la escritura, etc. Estos son los objetivos prioritarios de la escuela. Respecto a la información que pueda dar la E.S.I., hay muchas formas escolares y no escolares de cubrir su eventual falta.
¿El gobierno de la Provincia nos hace hablar de la E.S.I. para que no hablemos del triste futuro que espera a los niños bonaerenses por tener una educación muy pobre? Una buena educación primaria facilitaría un buen Secundario y ambos abrirían las puertas a un futuro mejor y a la universidad.
La manera más efectiva para enfrentar las alternativas del desarrollo sexual, no está en la Educación Sexual Integral sino en la Educación.
Nota: Profesor Humberto Guglielmin
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